domingo, 2 de noviembre de 2014

LA DISCAPACIDAD EMOCIONAL EN POSITIVO

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su capacidad de escalar árboles, vivirá toda su vida creyendo que es inútil.” Einstein, Albert
Hoy quería hacer una reflexión sobre lo que entendemos por discapacidad. Cuando hablamos de discapacidad física, es algo que sabemos ubicar en el espacio y en el tiempo (cuando empezó la discapacidad) y esto nos ayuda a entender mejor las consecuencia que tiene en el funcionamiento cotidiano de la persona. Sin embargo las discapacidades psicológicas y emocionales son más difíciles de comprender por no ser algo tangible. Podemos partir de analizar las discapacidades físicas para poder entender mejor las discapacidades psicológicas y emocionales, ya que una discapacidad física al final es una perdida y esto lleva a tener consecuencias psicológicas y emocionales. Sobre todo el saber lo que funciona cuando trabajamos con personas que tienen alguna discapacidad (física, psicológica o emocional)

Hay tres personajes históricos que me llaman la atención especialmente por tener serios problemas físicos en su infancia, acompañados de problemas emocionales y psicológicos.

Helen Adams Keller (Alabama, 27 de junio de 1880 - Connecticut, 1 de junio de 1968) fue una escritora, oradora y activista política sordociega estadounidense.

A la edad de 19 meses, a causa de una fiebre quedó sorda y ciega. Su incapacidad para comunicarse desde temprana edad fue muy traumática para Helen y su familia, se encontraba casi siempre enfadada e irritable.
Cuando cumplió siete años, sus padres decidieron pedir ayuda y buscar una instructora; fue así como el Instituto Perkins para Ciegos les envió a una joven especialista, Anne Sullivan, que se encargó de su formación y logró un avance en la educación. Anne Sullivan con ingenio y dedicación desarrolló métodos para que Helen pudiera comunicarse. Para leer y escribir utilizó un tablero especialmente confeccionado especialmente para ella (método Braille).
Con esto el carácter de Helen cambió y encontró en la escritura la manera en la que el resto del mundo pudiera comprender como se sentía.

Ray Charles Robinson, más conocido como Ray Charles (23 de septiembre de 1930 - 10 de junio de 2004) fue un cantante, saxofonista y pianista de soul, R&B y jazz, ciego desde la infancia.  

Charles nació en Albany, Georgia, lo más profundo del profundo sur, cuando los derechos civiles y la igualdad para los de su color, afroamericano, ni siquiera podían soñarse. Comenzó a perder la vista entre los 4 y 6 años de edad, cuando quedó ciego completamente, aparentemente a causa de un glaucoma. Al quedarse ciego tuvo que desarrollar el resto de sus sentidos, especialmente el oído.  Cuando todavía era un niño su familia se mudó a una comunidad de escasos recursos en Greenville, Florida, donde comenzó a mostrar su interés por la música. Además de ser ciego, por ser negro tenía vetado la entrada a ciertos lugares. Su madre siempre vio su gran talento auditivo y le empujo para no dejar que nadie le limitara su destino. A los 15 años se quedó huérfano, pero siempre tuvo presente a su madre y toda la gran confianza que había depositado en él. El estado de Georgia eligió su interpretación de la canción “Georgia on my mind” como himno.
Bobby Darin (Nueva York, 14 de mayo de 1936 - Los Ángeles, 20 de diciembre de 1973), cuyo verdadero nombre era Walden Robert Cassotto, fue uno de los cantantes más populares e ídolo de adolescentes de las décadas de 1950 y 1960.
Darin nació en el seno de una familia pobre de clase trabajadora del Bronx, Nueva York. Su padre provenía de una familia italiana y desapareció unos pocos meses antes de que Bobby naciera. Como resultado, su madre se vio forzada a pedir ayuda para cuidar a su hijo, estigmatizada por ser madre soltera.
De pequeño tuvo una salud frágil, estaba a menudo en la cama y apenas podía moverse, quizá por una dieta deficiente y una escasa atención médica. A los 8 años estaba aquejado de múltiples ataques de fiebre reumática. La enfermedad lo dejó con serios problemas de corazón. Una vez oyó cómo su médico le decía a su madre que tendría mucha suerte si llegaba a los 16. Su  madre y su abuela siempre le inculcaban sueños sobre su futuro como cantante, imaginando escenarios y lugares donde después Bobby cantaría. La realidad supero todas las expectativas ya que llegó a cantar en la televisión y competir artísticamente con Frank Sinatra.

 De los tres casos cabe destacar la importante que resulta que alguien que conoce perfectamente nuestras limitaciones (físicas, psicológicas, emocionales…) no se centre constantemente en ellas y vea el “genio” que cada uno lleva dentro. La manera positiva en la que nos podemos relacionar con el mundo, aunque esto se centre en un ámbito diminuto, apenas efímero, neutralizando las discapacidades.

Podemos concluir que los pasos serian tres:
  1. Conocer las discapacidades, debilidades…
  2. Comprender como afectan a cada persona y aceptarlas.
  3. Conocer las fortalezas y tirar de ellas como de un hilo de ovillo.
De esta manera pasamos de ser discapacitados a ser capacitados. Porque nuestra historia se centra en la manera positiva en la que nos relacionamos con el mundo, lo que hace que aumente nuestra relación con él y nuestras fortalezas.

¿Qué ocurre cuando la discapacidad es emocional?
La discapacidad emocional es aquella que lleva grabada la impotencia del individuo. Es la que discapacita los sentidos, ya que los sentidos están relacionados con las emociones.
Algunos sentidos como el olfato están directamente relacionados con las emociones. La información que llega a través de la nariz pasa directamente al circuito límbico y al hipotálamo que son los encargados de regular los instintos, las emociones, los sentimientos y los impulsos. Por lo tanto es un sistema de vigilancia. Igualmente el gusto, ya que el 90% del gusto se corresponde al olfato.
El tacto es el único sentido que nos relaciona físicamente con el mundo. Tiene dos propósitos mejora nuestra vida y actúa como sistema de alarma general del cuerpo.
El resto de los sentidos, vista y oído, son más conscientes porque la información pasa a la corteza directamente pero nos evocan igualmente experiencias pasadas, emociones.
Si todas las emociones que percibimos con nuestros sentidos son negativas nos incapacitan para relacionarnos con el mundo poniéndonos en alerta e incapacitándonos para aprender.

 LOS CIUDADANOS DEL SIGLO XXI DEBEMOS PRESTAR ATENCIÓN A LA PERSONA Y NO A LA DISCAPACIDAD Y SER CONSCIENTES QUE TODO EL MUNDO ESTÁ, EN ALGÚN MOMENTO, DISCAPACITADO-Concepto de discapacidad -Comunidad de Madrid

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te agradecemos que hagas un comentario