lunes, 5 de mayo de 2014

Un testimonio de abuso lleno de esperanza.


Hoy quiero compartir con vosotros algo muy especial. Quiero dar la oportunidad desde este espacio, a una persona que acude a nosotros para que pueda expresar sus emociones y vivencias con la intención de que comparta su experiencia y que ésta pueda servir de ayuda a otras y además que facilite el bienestar, no sólo del que escribe sino del que lo lea. Todo ello se realiza con el permiso de la escritora pero de forma confidencial, para proteger su derecho a la intimidad.
Esta historia comienza hace tan solo tres meses, cuando conocemos a una chica de 16 años que nos impresiona por la facilidad que tiene para componer canciones autobiográficas. En ellas es capaz de contar el dolor que le han causado algunos de sus familiares más cercanos, además de animar a otras chicas que estén en una situación parecida a denunciar los abusos y así comenzar a “escribir un nuevo presente y futuro” con nuevos retos e ilusiones, que ayuden a superar el pasado.

Este es su testimonio:
Yo era feliz, muy feliz, hasta que empezó todo esto, ellos eran importantes en mi vida pero me hicieron daño, tanto daño que ya no sabía qué hacer. Me iba de su casa, mi madre me denunciaba por fugarme pero ¿y qué?, me daba igual, yo no era feliz allí. Me iba y me volvía a ir, una detrás de otra.
Hasta que lo conocí a él, ese chico moreno, le amaba, le amo y le seguiré amando. Él si me quiere bien, me respeta, me anima, me cuida y me alegra. Por esto me fui a vivir con él. No sabía nada de lo que me había pasado, no quería contárselo, no me atrevía, me avergonzaba, me lo había callado durante tres malditos años. Me notaba mal y me preguntaba que me pasaba y yo como una tonta me callaba, hasta que estallé, no podía callármelo más. Decidí contárselo. Me escuchó, me entendió, me dijo que me iba a apoyar y así lo hizo. Me dijo que lo hablara con mi hermana mayor, pero cómo lo iba a hacer, si ella escapó de esa casa cuando yo era muy pequeña y no sabía ni su número de teléfono. Hablé con su mejor amiga y se lo pedí. Me preguntó si estaba bien. La mentí, pero ella también me conocía bien, me ha visto crecer. No se lo conté hasta que me tranquilicé.
Luego llamé a mi hermana y se lo conté. Me animó a denunciarlos y a salir de allí. Ella también lo sufrió y también escapó.
Yo tenía miedo, no me atreví, me costó mucho, yo lo tenía que hacer, los denuncié, todo esto ha sido muy duro, para mí, yo ya pasé lo peor, yo seguiré para adelante.
Como bien sé, hay chicas y chicos como yo, con el mismo problema. Me gustaría darles un consejo y sé que me escucharán. Todos nosotros podemos, lograremos que lo que nos ha pasado, no le pase a nadie más, os animo a que denunciéis, no os sintáis culpables, por algo que vosotros no habéis hecho. La culpa la tienen esos cerdos. Ser fuertes que hay gente que os apoya en todo, hasta los que no conocéis. A mí la vida me ha cambiado, tengo ilusiones, ahora soy feliz, y sé que vosotros también lograréis ser felices.”


GRACIAS POR COMPARTIR TU EXPERIENCIA CON NOSOTROS Y POR SER EJEMPLO DE LUCHA CONTRA LA INJUSTICIA.