lunes, 1 de octubre de 2018

REFLEXIONES INCONEXAS DE LA INFANCIA OLVIDADA

La mirada hacia dentro cuando trabajamos con infancia es inevitable. 
 Cuando además somos madres o padres la carrera se hace hacia adelante con nuestros hijos y otras veces hacia atrás con la propia historia, este péndulo a veces nos golpea y duele.

LO QUE SOMOS, LO QUE HEMOS VIVIDO LO LLEVAMOS DENTRO y seguimos llenando nuestra mochila con lo que seguimos viviendo. 

Refugiarnos en hacer departamentos de los distintos aspectos de nuestra PERSONA (familiar, profesional, adulto, compañera, pareja, etc.) no facilita el bienestar que se consigue con la INTEGRACIÓN y con la INTEGRIDAD, con el relato coherente de lo que nos ha pasado y con el sentido encontrado a todo ello. 

Reconocer que nos falta mucho por saber de la infancia, de la familia como grupo, unidad de convivencia y desarrollo es un punto de partida. Este conocimiento nos lo tienen que proporcionar desde el mundo académico y científico con los diferentes modelos, teorías y corrientes, pero lo que no va a pasar de moda será lo que les hemos aportado a los niños con nuestra persona, es decir una RELACIÓN, con algún calificativo como: 
  • Cariñosa, y afectuosa. 
  • Respetuosa, con el otro y con todo lo que trae. 
  • Abierta, pues todo está en continuo cambio. 
  • Que deje espacio a la sorpresa, no llevar el guión aprendido y la chuleta hecha por muy profesionales experimentados que seamos. Interesada en la persona.

Aunque tengamos un gran desconocimiento de la infancia no nos debe faltar la HUMANIZACIÓN, de sus espacios y de los profesionales que los atendemos y con ello quiero decir que nos debemos mostrar cálidos, comprensivos, curiosos, y muy muy REFLEXIVOS, E INQUIETOS.
 ¡¡¡ Qué poco se comprende a los niños que han sufrido descuidos, abandonos, abusos, violencia!!!! 
Frases como “por qué no aprovecha la oportunidad que se le da”, “ahora tiene todo para que aprenda”, “solo se junta con los que son como él/ella”, “no hay nada que hacer, es genético, ya sus padres….”!!! 
¡¡¡ Cuánto cuesta que el conocimiento llegue a los profesionales y una vez que llega que cambie la mirada y la manera de hacer!!!. 

El trabajo con la infancia nos interpela a reflexionar, a cuestionarnos nuestros puntos de apoyo, a aprender, a ser OPTIMISTAS y buenos profesionales, aunque tengamos miradas distintas. ¿Te animas a mirar?
¿Y con esta otra mirada?