viernes, 3 de julio de 2015

VALENTINA LA LOCA

Cuesta concretar las cosas que muchas veces resultan inconcretables y mucho más las personas, tan complejas y con tantos recovecos en su conducta.
A veces me gustaría hacer cajas durante al menos un mes al año, sólo cajas…por esa necesidad de ver cómo todo tiene un principio y un fin. Un final bello y bien hecho.
Suena egoísta, pero en esta profesión y más especificamente en el trabajo con niños maltratados todo baila entre lo egoísta y lo generoso, entre lo complejo y lo sencillo, entre las lágrimas y las carcajadas…entre acompañar y salvar.
Concretamente ella, Valentina, es así, una superheroína. Pero en lugar de lucir un traje con colores llamativos y todo lo opuesto a cálidos,  sólo utiliza a modo de traje su sonrisa. Una sonrisa que lo llena todo y pronostica a modo de sol que vamos a tener un buen día, aunque nunca se sabe…pero lo que si sabemos es que la sonrisa, como en todo superhéroe, anuncia que la superheroína está en marcha, trabajando. Eso sí, sin capas que vuelen, trajes que paren balas o telas de arañas. Únicamente con su encantadora y seductora sonrisa.