domingo, 6 de abril de 2014

Ser adolescente y adulto son cosas diferentes


“Ser adolescentes es aquello que nos convierte en seres  humanos.” David Bainbridge
“Mis amigos son como que fueran de mi familia y los adultos no me entienden.” Un adolescente cualquiera.

Quería compartir en este artículo una reflexión personal que me lleva rondando por la cabeza desde hace varios meses.
Por una parte, empecé a notar cómo la violencia de género aumenta entre los casos de adolescente con los que trabajo y comparándolo con la población general de adolescente me hice consciente que  era una problemática real de la que se están haciendo eco algunos contextos.
 De hecho, se están publicando numerosos estudios sobre el incremento del sexismo y el maltrato de género entre las mujeres adolescentes. En la prensa hay un  aumento significativo de artículos sobre dicha cuestión: “Victimas del machismo a los 15”, “La violencia machista sobrevive en las parejas más jóvenes” y “Sexismo a golpe de WhatsApp” en El País.
Corporaciones municipales también se están haciendo eco de esta realidad. Por ejemplo, el Ayuntamiento de Burgos ha lanzado una campaña de sensibilización sobre Violencia Psicológica y Emocional: www.nomaltrato.es

Las conclusiones de los estudios, artículos y campañas son que las mujeres adolescentes y jóvenes saben y reconocen perfectamente lo que es el maltrato físico contras las mujeres, pero lo identifican con mujeres adultas y piensan que a ellas no las pasará. Sin embargo, muchas no saben identificar el maltrato psicológico y emocional en la pareja: piensan que cuando su novio tiene celos es signo de que él se preocupa de ellas.

Por otro lado, ser adolescente y adulto son cosas diferentes y en muchos casos incompatibles. Para que como adultos podamos trabajar con los adolescentes en general y en particular este tema, no podemos obviar algunas de las características de esta etapa.
David Bainbridge en su libro “Adolescentes: Una historia natural.” explica cómo a lo largo de la adolescencia hay un fenómeno de “poda sináptica” en nuestro cerebro, donde las conexiones neuronales que durante la infancia y la primera adolescencia son excesivas, ahora se produce una selección natural que reorganiza toda la información cerebral. Suceden cuatro cosas importantes:

  1. Se activa la  corteza cerebral que es responsable de funciones superiores más complejas como el pensamiento abstracto, tienen una capacidad de analizar las cosas similares a un adulto.
  2. Carecen de habilidades sociales para mantener sus decisiones. Por este motivo es complicado una coherencia entre su pensamiento y sus actos. Hay que trabajar mucho en dotarles de habilidades sociales para conseguir esta coherencia.
  3. La melatonina, es la hormona que ayuda a regular el reloj biológico que tenemos interno. Les cambia el reloj biológico por lo que les cuesta mucho levantarse por la mañana. Su reloj biológico se retarda dos horas, probablemente consecuencia de la poda que se esta produciendo en el cerebro.
  4. Separación psicológica de las figuras protectoras y aprender a asumir riesgos. Se les da muy mal calibrar los riesgos.
Trabajemos en las habilidades sociales que ayuden a nuestros adolescentes a salir de la situación de violencia. Alguna de estas habilidades fundamentales son aprender a decir que no, a pedir ayuda cuando lo necesiten, a identificar y a expresar emociones de manera adecuada. En la adolescencia cambian la codificación de las expresiones y suelen interpretar preocupación por enfado. Casi siempre tenemos emociones mezcladas. Es muy importante saber que emociones intervienen.
Existen buenos material pedagógicos para trabajar estas cuestiones y hacer una buena prevención con las chicas adolescentes, como por ejemplo la unidad didáctica “No te líes con los chicos malos", “Guía no sexista para chicas”. Sin embargo, hay un video (mejor una imagen que mil palabras) para trabajar el sexismo de una niña en contra de los cuentos sexistas y que defiende imperiosamente que “las princesas son boludas y no son inteligentes”.
Esta niña de siete años que con su acento argentina defiende un modelo de mujer independiente, con personalidad, con carácter y “luchadoras”.

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