lunes, 15 de febrero de 2016

TODOS A UNA

Así debería de ser en cuestiones de protección, de cualquiera de sus formas pero más aún si es en cuanto a protección de menores, aquí no debería de haber dudas ni rendijas por las que escaparse determinados delincuentes.
El maltrato al que son sometidos algunos menores  es una carga con la que tendrán luchar para poder superarlo con el tiempo… mucho tiempo. Un tanto por cien muy elevado del maltrato a menores es infringido por las personas más cercanas aquellas que deberían ser sus protectores, las personas en las que l@s niñ@s confían , sus propios padres, son los que más les fallan en este aspecto, es el daño más profundo que se le puede hacer a un niñ@.


El maltrato puede ser llevado a cabo de muchas formas , el abuso sexual es una de ellas. Cuando un niñ@ es abusad@ por su propio padre/madre o padrastro/madrastra de manera repetitiva, el menor crece sintiéndose vulnerable, sol@, con un gran secreto que le come por dentro y que necesita contar a alguien pero su padre/madre le ha cerrado la boca con la amenaza. Si a esto le añadimos que tod@s l@s niñ@s que pasan por esto sienten vergüenza ( de hablar del tema , de creerse culpables de que les ocurriera, de ser unos cobardes por no contarlo, por “permitir” que les ocurriera…), entonces nos podemos imaginar los sentimientos más contradictorios, las conductas mas agresivas y extrañas, la falta total de empatía, el nulo interés por sí mismos, …. la confusión emocional más terrible que viven est@s niñ@s.
Cuando esto ocurre se pone en marcha la maquinaria del sistema de Protección , se les separa de las personas maltratadoras y otras personas adultas (educadores, acogedores, asistentes sociales, psicólogos ) pasan a ser sus “ángeles de la guarda” (como nos bautizó un niño de 8 años maltratado). 
Intentamos que se sientan más tranquilos, a gusto… protegidos y seguros para que se sientan con la libertad de contar su historia y sobretodo qué es lo que necesitan.
Cuando después de un tiempo… mucho tiempo se consigue esto, el/la niñ@ cuenta qué ocurrió, cómo esto le hizo sentir y sobretodo cuando es capaz de decir qué quiere “que pague por lo que me hizo” … no es un capricho señores, es una necesidad, la necesidad de sentirse a salvo.
Se acude al sistema judicial, llega el tener que hablar con diferentes profesionales sobre algo que les da vergüenza que ya es un indicador de abuso por esto sus testimonios son poco contundentes, no son todo lo coherentes que se desearía sienten vergüenza, miedo, inseguridad.. están aturdidos , con los sentidos embotados pero… lo hacen porque son unos supervivientes. NO ES UN CONTEXTO DE SEGURIDAD.
Es importante entender esto porque hay sentencias judiciales en las que se tiene que leer “el testimonio del menor no es coherente, no siempre cuenta lo mismo, su relato es impreciso…” y que además el testimonio de las personas a las que el/la niñ@ ha contado su historia en UN CONTEXTO DE SEGURIDAD no son válidos porque “no fueron testigos de los abusos en el momento en el que sucedieron”, esto a parte de cabrear deja a todo el mundo con una sensación de indefensión …. Pues a los niñ@s les confirma su idea de que los adultos no son confiables, que el mundo es un lugar peligroso y que nadie es fiable..  asique no queda otra que defenderse.

Todos a una por favor





No hay comentarios:

Publicar un comentario

Te agradecemos que hagas un comentario